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El final de la batalla. Resumiendo

Las consecuencias de la batalla fueron claras y la guerra tomó otro cariz importante. Franco había confiado hasta el momento en la conquista de Madrid de forma directa, de hecho los primeros asaltos habían sido frontales por la Casa de Campo y Ciudad Universitaria, hasta que empezaron los  problemas y la resistencia se hizo enconada.

Empezaron entonces los planes para rodear la ciudad, y de esta manera se produjeron las operaciones de la carretera de La Coruña, donde nombres como Las Rozas, Boadilla o la Cuesta de las Perdices adquieren relevancia. Se intenta atravesar los montes de El Pardo pero los republicanos se cerraron bien impidiendo la progresión.

Es entonces cuando se concibe un plan que supondría efectuar una maniobra doble, de tal forma que una fuerza saliera por el Valle del Jarama y el Tajuña hasta llegar a Alcalá de Henares, logrando conectar con  fuerzas propias al otro lado de la carretera general Madrid-Zaragoza. La segunda maniobra tendría por objetivo intentar enlazar con las fuerzas de Varela en Alcalá de Henares atravesando parte de la Alcarria manchega, desde Sigüenza y una vez tomado Guadalajara.

Así se fraguaron las Batallas del Jarama, en febrero de 1937 y la inmediatamente posterior de Guadalajara, en marzo del mismo año. Operaciones ambas que apenas supusieron poco más que un quebranto en medios humanos, dada la gran cantidad de bajas que se produjeron en ambos, sobre todo en el Jarama, donde se vieron “quemadas” tropas de primerísima calidad, de muy difícil reemplazo. Pero las líneas básicas quedaron poco más o menos como al principio. Se ganó terreno pero a costa de pérdidas enormes en hombres.

Desde entonces, Franco varió su estrategia, de hecho el resultado de Guadalajara, unido al ya cosechado el mes anterior en el Jarama hizo que el alto mando nacional desistiera de intentar ya la conquista de Madrid. Sí se mantendrían las posiciones logradas hasta el final mismo de la guerra, pero ya sería la “Campaña del Norte” la que ocuparía el pensamiento del “Generalísimo” para los siguientes meses que culminaría allá por el mes de Octubre de 1937 con las últimas conquistas en Asturias, una vez logrado apoderarse de Bilbao y Santander.

Falta un último dato referente al capítulo siempre controvertido de las bajas en ambos bandos. Para Martínez Bande, según los datos de un detallado informe que presenta la Brigada del Coronel Marzo, de la División Soria del General Moscardó los muertos en combate de la Brigada fueron 148 y 203 heridos. Según esos mismos datos, enterraron 849 cadáveres republicanos e hicieron unos 92 prisioneros.

Soldados italianos del CTV junto a tumbas de sus compañeros

Soldados italianos del CTV junto a tumbas de sus compañeros

Por su parte, el mismo Mario Roatta “Mancini” habla de 3.000 bajas entre muertos y heridos en el CTV italiano y 1.500 enfermos, pero nada dice de los prisioneros sufridos. Si nos vamos a las cifras que en los partes diarios anotaban los mismo republicanos, la cifra de prisioneros hechos no sobrepasaría la cifra de 300.

Historiadores como John Coverdale, Gabriel Cardona y el italiano Olao Conforti coinciden en las pérdidas humanas sufridas en Guadalajara por los republicanos. En total alrededor de 2.000 muertos, 4.000 heridos y unos 400 prisioneros.

En concreto Olao Conforti escribe en su libro “Guadalajara. La primera derrota del fascismo” de 1.400 muertos, 4.500 heridos, y 560 desaparecidos en el CTV; atribuye al bando republicano una cifra de 2.200 muertos y 4.000 heridos, y a la División Soria de Moscardó 800 muertos y 1.500 heridos. Entre los desaparecidos del CTV deben figurar seguramente los prisioneros hechos por los republicanos que son poco más o menos unos 300. Los prisioneros hechos por el CTV a los republicanos suman unos 400 casi todos del grupo de Lacalle entre los días 8 al 11 de marzo, además de los apresados en Brihuega en la mañana del día 10 cuando capturan el pueblo los hombres de Francisci.

Por último Manuel Aznar en su obra sobre la guerra de España habla de la siguiente relación de pérdidas:

Tropas nacionales y legionarios del CTV: muertos 1.375, heridos 2.400, prisioneros 300, aviones 9, cañones 12 (contados los antitanques), ametralladoras 23, fusiles y municiones “cantidad bastante grande”.

Milicianos junto a tanquetas Fiat Ansaldo CV 3 italianas abandonadas por la 3ª Div Penne Nere

Milicianos junto a tanquetas Fiat Ansaldo CV 3 italianas abandonadas por la 3ª Div Penne Nere

Brigadas rojas: 2.000 muertos, 3.500 heridos y 450 prisioneros, carros rusos 21, aviones 18. “La parte más importante de botín cogido por los rojos fue de camiones y automóviles ligeros, abandonados forzosamente a causa del embotellamiento en las carreteras”.

Se había logrado una magnífica victoria por parte republicana, pero he podido constatar en la información que he recogido en este artículo que no fue para tanto, al menos tanto como la posterior propaganda ha difundido. Ciertamente hubo victoria sí, la republicana, y derrota también sí, la de los italianos del CTV principalmente ya que las tropas de Moscardó cumplieron dignamente sus objetivos, y hubo retrocesos y alguna que otra carrera hacia atrás, pero ninguna desbandada angustiosa, ni tampoco un derrumbe del frente completo, si acaso parcial en una línea estrecha. Las líneas se rectificaron y tampoco hubo grandes quebrantos, ni avances significativos de unos y otros, como ya había pasado anteriormente en otros frentes, como el Jarama.

La insistencia de la propaganda republicana no hizo sino agraviar de forma innecesaria a Italia y despertar el ego personal del “Duce”, de tal forma que afianzó en buena medida la idea de ayudar e incluso incrementar la ayuda a Franco, hasta la victoria final.

Por parte del Cuartel General de Franco se sacó otra ventaja importante y es que desde aquella batalla y tras una carta personal que hizo llegar a Benito Mussolini a través del Capitán Villegas, se aseguró, confirmada por la respuesta del mismo “Duce”, que la Italia fascista aseguraría la continuidad de la ayuda a la España de Franco y además sus tropas quedarían encuadradas y mezcladas con unidades españolas y bajo mando de Jefes y Oficiales españoles.

Se cierra con esto un capítulo importante de nuestra Historia y de la guerra civil. El conflicto y los planes estratégicos de Franco y su Estado Mayor se dirigirán a la cornisa cantábrica.

 

Bibliografía

JM Martínez Bande: La lucha en torno a Madrid. Monografías de la guerra civil. Ed. Servicio Histórico Militar. Nº 2

Ramón Garriga: Guadalajara y sus consecuencias. Ed G Del Toro. 1974

Biblioteca El Mundo: Guadalajara, la lucha en el barro, Marzo 1937. La guerra civil española mes a mes. Nº11

Ricardo de la Cierva: Guadalajara, 1937. Un nombre mágico en una hora de Europa. Colección Historia y Vida, números 42-1ª parte de septiembre de 1971, y nº 42 de octubre de 1971 titulado La Batalla, 2ª parte

Olao Conforti : Guadalajara. La primera derrota del fascismo. Ed Oikos-Tau. 1977

Luis Mª de Lojendio: Operaciones Militares de la Guerra de España 1936-1939. Ed Montaner y Simón, SA. 1940

Manuel Aznar: Historia Militar de la Guerra de España 1936-1939, capítulo XIV: Operaciones de Guadalajara y sus consecuencias militares y políticas Ed Idea. 1940

Gabriel García Voltá: La Batalla de Guadalajara. Ed Bruguera. 1975

 

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Mapa de la Batalla de Guadalajara

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