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Unas reflexiones iniciales

Desde el comienzo de la guerra se habían venido produciendo enfrentamientos entre ambos bandos con más o menos violencia. Ya se habían fajado en la toma de Badajoz, la liberación del Alcázar de Toledo, el primer intento de la toma de Madrid por la Casa de Campo y Ciudad Universitaria, el segundo intento por Boadilla, Aravaca y la Cuesta de las Perdices. Todo esto con unas fuerzas bastante desorganizadas, principalmente en el lado republicano, donde imperaba la anarquía y la falta de disciplina. Se habían unificado esfuerzos en torno a las fuerzas sindicales y partidos políticos en forma de columnas de milicianos pero cada cual actuaba siguiendo las consignas de esos sindicatos o partidos, desoyendo las del gobierno central como ya quedó de manifiesto en el asedio al Alcázar de Toledo.

Es con la llegada de Largo Caballero a la presidencia del Consejo de Ministros cuando esto comienza a cambiar. La realidad se imponía y la amalgama de milicias independientes empezaron a agruparse en torno a lo que sería el embrión del nuevo Ejército Popular de la República, aceptando unos mandos y unas órdenes pese a lo que les costara: las Brigadas Mixtas de unos 3000 hombres, que se agruparían en Divisiones (3 Brigadas con sus correspondientes servicios harían una División), y estas a su vez en Cuerpos de Ejército (3 Divisiones formarían un Cuerpo de Ejército), éstos formarían finalmente un Ejército (3 Cuerpos de Ejército compondrían un Ejército) que fue tomando variadas denominaciones como Ejército del Centro, de Levante, del Ebro, de Extremadura, etc.

Es desde octubre de 1936 que se comienza a pensar seriamente en la estructuración de un nuevo Ejército Republicano, partiendo prácticamente de cero (recordemos que en los primeros momentos de la sublevación, la República licenció a todas las tropas, en un intento de que los soldados se viesen libres de compromiso y abandonasen a los mandos que les habían obligado a sumarse al alzamiento). Hecho este muy negativo para el bando republicano y del que le costó recuperarse a fuerza incluso de subir las pagas a la soldadesca hasta la exorbitante cifra de 10 pesetas/día (los salarios estaban por aquél entonces entre 3 y 5 pesetas, según la cualificación).

La agrupación de las iniciales columnas de milicianos en Brigadas Mixtas (conjunto de tropas compuestas por unidades de infantería, municionamiento, intendencia, acemileros, artillería, sanidad, etc., de ahí lo de “mixtas”) toma razón de ser en las primeras semanas de Enero de 1937. También desde Octubre de 1936 se habían empezado a incorporar los llamados brigadistas internacionales de todas las nacionalidades que tan buen papel desempeñaron en la defensa de Madrid y en el Jarama, de lo que nos ocuparemos a continuación.

También por parte de los sublevados se habían incorporado a su bando tropas italianas (Cuerpo de Tropas Voluntarias o simplemente CTV) así como alemanas en la denominada Legión Cóndor, principalmente en artillería y aviación. Los alemanes no enviaron tropas de infantería al combate, sí lo hizo Mussolini con su CTV.

Si hablamos de armamento, poco a poco se habían ido sustituyendo las anticuadas armas como los aviones Newport, Breguet XIX, Fokker o Junker 52 por modernos Polikarpov I-15 “chato” e I-16 “mosca/rata”, Polikarpov “Natacha”, Tupolev SB-2 “Katiuska”, Fiat CR32 “Chirri”, Messersmichdt BF-109, Heinkel 111, Savoia Marchetti SM 79 y 81, etc.

También se incorporan tanques de última generación como los rusos T26 de torreta giratoria y cañón de 45mm, así como los alemanes Panzer I “negrillos” (sin cañón, solo ametralladora; estos se quedan rápidamente obsoletos con la aparición de los T26) y tanquetas italianas “Ansaldo” (sin cañón, solo ametralladoras y nulo blindaje).

Por último la Legión Cóndor incorpora una agrupación artillera que incluye el mejor cañón no solo de esta guerra civil sino de toda la II Guerra Mundial, el 88mm, que servía para tiro antiaéreo así como contra objetivos terrestres).

Mapa de la Batalla del Jarama. Lojendio

Mapa de la Batalla del Jarama. Lojendio

Los prolegómenos

Es a finales de 1936 cuando el alto mando republicano comienza a pensar en una maniobra envolvente para dejar cercadas a las tropas que cercaban Madrid y así liberar la ciudad del yugo a que estaba siendo sometida desde primeros de noviembre. La idea del general Toribio Martínez Cabrera, Jefe del Estado Mayor Central republicano en Valencia era realizar un ataque en dos direcciones, una en la línea Ciempozuelos-Torrejón cortando la carretera de Toledo-Andalucía; la otra dirección sería a retaguardia de los sublevados, partiendo de la línea Torrelodones-Galapagar, de forma que cogiesen a las tropas de Varela en una especia de pinza que les asfixiara. Para ello contaba con las tropas del general Sebastián Pozas, jefe del Ejército del Centro y las del general José Miaja, Jefe de las fuerzas de la defensa de Madrid.

Pero como ocurrió a lo largo de buena parte de la guerra, el afán de propaganda y de protagonismo traicionaba una y otra vez a los políticos republicanos, que a voz en grito pregonaban y anticipaban los movimientos militares, incluso por la radio (recordemos el caso de Largo Caballero anunciando por radio el uso de los nuevos tanques T26 en una operación sobre Seseña, de infausto recuerdo para sus filas, para desesperación de los mandos militares). No habría sorpresa alguna.

Tampoco se anduvieron callados en el otro bando, quizás por prepotencia, pero el caso es que tanto los unos como los otros sabían que algo se estaba preparando en el campo contrario.

En el caso que nos ocupa más bien fue un problema de competencias entre los mandos, que de hecho se mantuvo hasta bien mediada la batalla, donde finalmente el gobierno republicano releva a Pozas el día 15 de febrero de 1937, hasta ese momento Jefe del Ejército del Centro y concede a Miaja, hasta ese momento Jefe de la defensa de Madrid, el mando unificado de las tropas con categoría de Jefe Supremo sobre un verdadero y poderoso cuerpo de ejército con cuatro divisiones. Pero hasta ese instante, se había perdido un tiempo precioso.

Hasta tal punto que fueron las tropas de Franco las que se adelantaron en los planes, considerando nuevamente la posibilidad de cercar Madrid definitivamente cortando la carretera de Valencia, evitando así la llegada de suministros que seguían aflorando desde la ciudad levantina.

Para ello se ideó un plan basado en lo que podría llamarse la “teoría del triángulo”. Este tendría por base la línea formada por la carretera de Andalucía, desde el Cerro de los Ángeles hasta Ciempozuelos. Uno de los lados del triángulo sería la línea que formaba el Río Manzanares, desde Perales del Río hasta Arganda; en el otro lado del triángulo estaría la línea desde Ciempozuelos y Morata de Tajuña hasta el mismo Arganda, siguiendo la línea que forma el Río Tajuña. Una vez lograda la conquista de estas posiciones y cortada ya la carretera de Valencia, se lanzarían, remontando el Jarama, sobre la localidad de Alcalá de Henares, a confluir en la carretera de Zaragoza con las tropas italianas que habrían de iniciar por esa zona otra maniobra junto a la División Soria de Moscardó que andaba por tierras alcarreñas de Guadalajara, cerrando así la tenaza sobre Madrid.

Ficha Batalla del Jarama

Ficha Batalla del Jarama

La concentración de tropas

Las tropas nacionales se encontraban a finales del mes de enero del 37 acantonadas en bases de partida próximas al escenario del Jarama, de forma tal que la Brigada I (Rada) estaba en Pinto, junto a la carretera de Andalucía; la Brigada II (Sáenz de Buruaga) en Parla y Humanes, más al oeste, junto a la carretera de Toledo;  la Brigada III (Barrón) entre Fuenlabrada y Pinto, más al norte; la Brigada IV (Asensio) entre las carreteras de Toledo y Andalucía y en varios pueblos, Torrejón de la Calzada, Torrejón de Velasco, Esquivias, Seseña y Cubas; la Brigada V (García Escámez) se acantonaba en Valdemoro, también pegada a la carretera de Andalucía.

Los republicanos sabían desde mediados de enero que algo se estaba cociendo en el sector sur de la capital dado el trasiego de tropas enemigas desde Las Rozas y Pozuelo hacia Getafe, Valdemoro y Aranjuez, por lo que dedujeron una línea de ataque entre Vallecas y Aranjuez.

De hecho el Estado mayor republicano se plantea que los nacionales atravesarían el Manzanares en algún punto entre Vallecas, Villaverde, Rivas y Vicálvaro por lo que se apresuraron en reforzar la línea del Manzanares llevando a la 4ª División al mando de Juan Guilloto “Modesto”, uno de los Jefes de Milicias más capaces y de renombre salido de las filas del 5º Regimiento comunista. Se le ordena asentarse y enlazar con la 48ª Brigada Mixta en la zona de Arganda, y más exactamente en el llamado Camino de la Salmedina, entre Perales del Río y Rivas Vaciamadrid, asegurando así la orilla izquierda del Río Manzanares hasta el Vértice Las Cumbres.

Cantiles Marañosa y Río Jarama

Cantiles Marañosa y Río Jarama

Ya el día 23 de enero, Modesto hace un informe donde deja de manifiesto la dificultad de la defensa en la zona dada la escasez de hombres de la 48ª Brigada Mixta (apenas 2500 para un frente de 11 Km), falta de ametralladoras, malas comunicaciones, y todo ello con un punto que a la postre sería clave en la ofensiva: el Espolón de Rivas en los cantiles de la Marañosa, dada su proximidad a la carretera de Valencia y que, caso de caer, comprometería las comunicaciones con Valencia si cortasen ese acceso (como así ocurrió).

Por detrás de Modesto se situaría la XII Brigada Internacional como reserva de su 4ª División, con dos batallones en el cuartel de artillería de Vicálvaro y uno en Vallecas.

 

Movimientos iniciales

Antes de que enero hubiese acabado ya comienzan a moverse las tropas nacionales por la zona de Pinto avanzando hacia uno de los Vértices más importantes en la zona, Cabeza Fuerte, pero hace un tiempo de mil demonios y la lluvia y el temporal interrumpe las operaciones nada más iniciarlas, para desesperación del alto mando, que finalmente decide suspenderlas hasta que el tiempo no mejore y acantonar las tropas entre Parla y Pinto.

Más al sur las tropas de Escámez logran conquistar una difícil posición en la zona de la Cuesta de la Reina, único éxito de las tropas sublevadas en ese día.

A pesar el terreno impracticable, también los republicanos mueven ficha y nuevas unidades se incorporan al escenario. Ahora será la 11ª División de Líster la que queda aparcada en Hortaleza. Un batallón reforzaría el Puente de Toledo, y otro el Paseo de Santa María de la Cabeza, apoyando por detrás a Modesto, más adelantado.

El 25 de enero, el general Pozas determina que el ataque principal nacionalista seguirá la línea de Getafe a Vallecas y desde Pinto a Rivas Vaciamadrid, por lo que el Vértice Coberteras, en todo lo alto de la Marañosa adquiere importancia capital, así como el espolón que está justo al final de la línea de cantiles, asomándose a la esquina donde el Manzanares hace un giro brusco para ir a encontrarse con el Jarama.

Decide entonces reforzar las dos orillas del Jarama, prestando atención a varios vértices como Cumbres, Cerro Redondo y Coberteras. Mueve la 48ª Brigada Mixta desde la proximidad de Perales del Río hasta las alturas de San Martín de la Vega.

Uno de los batallones de la 48ª Brigada Mixta se despliega en la altiplanicie de la Marañosa, siendo reforzado después con otro de la 19ª Brigada Mixta. Difícil papeleta la que les va a tocar jugar a estos batallones en esos primeros momentos de la ofensiva nacional.

Comienza un proceso acelerado de fortificaciones republicanas en la zona desde Vallecas a Villaverde, Perales y Marañosa.

Modesto, dadas las últimas informaciones, mueve parte de sus efectivos hasta el espolón de Rivas, casi ya en la confluencia del Manzanares con el Jarama, empalmando allí con la 48ª Brigada Mixta. Se reciben además varias baterías de artillería y una brigada de carros.

La XI Brigada Internacional a las órdenes de Hans Khale recibe orden de incorporarse también a este escenario con la aportación del Batallón Edgar André de mayoría alemana, el Comuna de París de mayoría francesa, el Batallón Thaelman de mayoría alemana más otro batallón español como reserva, el Batallón Asturias Heredia. La XII Brigada Internacional será la segunda que se organizó con tropas internacionales de los batallones Garibaldi compuesta por italianos, Dombrowsky compuesta por polacos y André Marty de mayoría franco-belga, que desplegará en torno a Arganda y Rivas.

La 19ª Brigada Mixta pone dos batallones en Arganda y otros dos refuerzan a la 48ª Brigada Mixta. La 23ª Brigada Mixta apoya también a la 48ª Brigada Mixta situando dos batallones en el pueblo de San Martín de la Vega.

En el sector de Ciempozuelos, la República tiene a la 18ª Brigada Mixta al completo y más en concreto el Batallón Otumba cubre la zona del pueblo. En Aranjuez está la Brigada de Burillo, de plenas garantías.

Solo la 19ª Brigada Mixta da buenas sensaciones  a los mandos republicanos, sobre el resto muchas dudas, quedando por demostrar su valía.

Peor aún es la debilidad de las primeras líneas, las más cercanas al eje que forma la carretera de Andalucía donde pequeños destacamentos  de un batallón de vigilancia cubren posiciones de la importancia de Cabeza Fuerte, Telégrafo, Mesa y Valdecabas. Teóricamente Marañosa, Ciempozuelos y Gózquez ofrecen puntos de resistencia más significativos. Solo los flancos, Vallecas y Aranjuez están bien defendidos por Burillo y Modesto, el centro aparece como un coladero.

 

El tiempo mejora. Los nacionales toman la iniciativa

Por fin el día 5 de febrero de 1937 el tiempo mejora, el alto mando nacional formado por el General Orgaz (Jefe de la División Reforzada de Madrid) y el General Varela (Jefe del Operativo para el plan de ataque sobre el Jarama; ambos bajo las órdenes del general Jefe de la 7ª División Orgánica, General Saliquet) se reúnen en Navalcarnero y deciden que el ataque hay que iniciarlo ya, al día siguiente.

Para ello disponen de una fuerza poderosa con 35 batallones, de ellos inicialmente 24; 15 escuadrones; 31 baterías artilleras; 8 compañías de zapadores; 2 compañías de carros, y sus correspondientes servicios auxiliares de intendencia, municionamiento, sanidad, acemileros, artilleros, etc. (Descripción que realiza en su libro “La Batalla de Madrid” el que fuera Jefe de Estado Mayor del General Varela y profesor de la Escuela Superior del Ejército, Comandante Gregorio López Muñiz).

En definitiva no menos de 20.000 hombres para iniciar el ambicioso plan de ataque, con tropas de élite que incluyen Tabores de Regulares, Banderas de la Legión y Tercios de Requetés, divididos en estas Brigadas:

Brigada I: Coronel Rada

Brigada II: Coronel Sáenz de Buruaga

Brigada III: Coronel Barrón

Brigada IV: Coronel Asensio

Brigada V: Coronel García Escámez

Mandos nacionales en la Batalla del Jarama

Mandos nacionales en la Batalla del Jarama

Por parte republicana, López Muñiz, Jefe del Estado Mayor de Varela, habla en su libro de unos 24 batallones a la defensiva en la zona de actuación, a los que habría que añadir las reservas generales y las que pueden acudir de otros frentes. Para el alto mando rojo, la batalla adquirió una importancia fuera de toda duda. Muñiz calcula entre 60 a 70 los batallones que utilizaron las fuerzas republicanas a lo largo de toda la batalla, cerca de 35.000 soldados.

Mandos republicanos en la Batalla del Jarama

Mandos republicanos en la Batalla del Jarama

Fin parte I 

 

Mapa de la Batalla del Jarama. Las marcas no están geoposicionadas

 

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