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Una salida desesperada. La ruptura del cerco

Los cercados llevaban cerca de 7 horas entre los gruesos muros del caserón, defendiéndose con valentía, pero las bajas aumentaban, cualquier descuido dejándose ver en las ventanas lo pagaban caro.

Aumentaba el número de tanques, hasta 14 pudo contar el teniente Lazzaretti que tenía instalada una ametralladora en la parte alta. Es entonces que Montanari decide intentar por segunda vez romper el cerco dirigiendo él personalmente la salida. Y esta vez lo consigue, atraviesan las líneas enemigas a tiro limpio, cruzan el bosque y llegan hasta la carretera de Brihuega donde se encuentran con tropas de la bandera “Falco” que venían de ese pueblo. Les pidió ayuda para avanzar sobre el palacio de Ibarra, pero el Coronel Salvi, de la II Agrupación de Banderas de la 1ª División del Gral Rossi, denegó esa petición “por tener órdenes terminantes de no emprender ninguna acción ofensiva, debiendo limitarse a defender el frente”.

Analizando más despacio la situación y ante la insistencia de Montanari de que había que intentar rescatar a sus compañeros cercados en el bosque, autoriza finalmente la formación de un grupo de voluntarios para intentar un golpe de mano desesperado. Al frente se pone el mismo Montanari, los capomanipolos (tenientes) Lazzarotti y Mario Mina además del médico Bertoni con algunos sanitarios que, enterado de que el médico de Ibarra estaba herido, decidió acudir también en su ayuda.

El plan era distraer la atención de los sitiadores para que en la confusión pudieran evadirse los que estaban dentro de los muros del caserón.

A las 16:00h la situación era la misma en cuanto a la situación del cerco, no así en el interior  ya que faltaban municiones, no tenían agua y los heridos no podían recibir asistencia médica. Cada uno de los muros era defendido por un oficial (y solo quedaban cuatro).

En el otro bando tampoco estaban especialmente satisfechos y el nerviosismo empezaba a hacer mella. La noche se acercaba rápido en esta parte del año, los aviones que se habían pedido como apoyo aéreo no habían encontrado el lugar . Se comenta que sí llegó Gustav Regler (no es plenamente seguro), el escritor alemán  metido en comisario político de la XII Brigada Internacional, al pueblo de Torija. Al parecer la idea que tenía de vencer la resistencia era mediante el uso de la propaganda, recurriendo al empleo de grandes altavoces tocando la Internacional o con mensajes políticos, octavillas con consignas antifascistas, etc.

A las 17:00h  un miliciano español que Olano Conforti identifica como José Vázquez Valero preparó unos cartuchos de dinamita, y acercándose pegado a los muros, los colocó en la fachada este del palacete abriendo una gran boquete consecuencia de la explosión.

Este fue el momento que aprovecharon los garibaldinos, los franco-belgas y los españoles para penetrar en el interior del caserón. Testigos del evento declararon tiempo después que fue el teniente Brignoli y el español Paniagua quienes entraron los primeros al unísono en su interior, de igual manera uno de los sitiados supervivientes declaró que incluso algún carro llegó a entrar en la planta baja.

Mario Mina, muerto en la acción de rescate

Mario Mina, muerto en la acción de rescate

Los defensores se retiraron a la planta superior, último bastión que les quedaba para su resistencia. Pero en ese momento sobre los atacantes que lo hacían por la explanada frente al Palacio de Ibarra surgió un grupo (el de Alberto Molinari y Rocche) que les lanzaron granadas de mano desde el corral, entre las cuadras (ver más arriba el esquema). Cayeron el capitán Gerrini y el comisario Falchieri.

La primera granada la lanza el teniente Mario Mina que saltó al patio para intentar llegar a la puerta del jardín pero cae abatido por las ráfagas de ametralladora de un tanque T26 ruso (Olano Conforti habla de un tal Grencianji). Ya en el suelo, y aún herido, se defiende durante algún tiempo pero acabó siendo cosido a bayonetazos por un internacional. Pero mientras tanto sus compañeros habían logrado llegar al edificio y contactado con los sitiados organizando rápidamente la salida de dos grupos indicándoles el camino por donde podían salvarse que no era otro que el corral por su parte trasera, saltando el muro del mismo y ganando el inmediato bosquecillo.

De este intento ha de decirse que fue exitoso y fueron cerca de 50 soldados los que se salvaron alcanzando las líneas propias. Murieron también en esta acción el centurión Giuliani y el teniente Lazzotti, así como el médico Bertoni que lo hizo al alcanzar la carretera de Brihuega a la general de Zaragoza.

 El Final

Aún quedaba otra hora de resistencia numantina donde se produjeron varios hechos importantes que contar, todo ello bajo la enorme confusión del momento. Hay opiniones encontradas, se habla de que perecieron todos los defensores (ya hemos visto que no fue así, al menos se salvaron 50) y que incluso los que se rindieron fueron ejecutados. Las diversas documentaciones recogidas sí hablan de que se disparó sobre italianos del CTV por parte de brigadistas internacionales garibaldianos, siendo cortada esta acción de forma briosa por Luigi Gallo, que salvó así la vida de muchos compatriotas. Hubo un último grupo de defensores al mando de un tal Alessandro Lingiardi que murió en la defensa, aunque otras versiones hablan de que fue fusilado.

Imagen del Palacio de Ibarra

Imagen del Palacio de Ibarra

La resistencia en el interior del Palacio de Ibarra había durado 14 horas. Los 300 defensores se enfrentaron a fuerzas muy superiores en número: dos batallones de internacionales, dos batallones españoles y cerca de 7 tanques rusos T26 (algún testigo afirmó haber contado hasta 14 desde una ventana). Los datos que aporta Alcofar hablan de 100 prisioneros, 50 supervivientes que llegaron a sus líneas (los que se fueron con Montanari y su grupo de rescate) y 150 muertos en combate.

Por parte atacante las bajas fueron también enormes. Solo del Batallón Garibaldi de la XII Bgda Internacional tuvieron 100 bajas entre ellas los capitales Guerrini, Canepa, Falaschi y D`Ambrogio, el comisario Falchieri y los tenientes Ravena, Tedeschini, Porta, Rivani, Marinelli y Mazza. Todo ello contando con que no existieron realmente asaltos frontales ya que la acción más dura recayó en los tanques.

La narración aquí contenida es un episodio más de la guerra civil española, pero es muy poco conocido y desde luego difícil de encontrar un relato documentado y amplio sobre este hecho, por eso me pareció interesante realizar el presente artículo sobre algo tan poco trabajado. Apenas la mayoría de textos dedican unas líneas o a lo sumo una columna, pero formando parte de un contexto más genérico como es la Batalla de Guadalajara.

He querido entresacar este episodio y dedicarle el espacio que se merece, tanto dentro del relato de la propia batalla en un artículo mucho más amplio y documentado de este Blog, como a título particular. No es en absoluto de una importancia decisiva, ni la posición ganada por unos y perdida por los otros tuviese un significado determinante en el desarrollo de la batalla.

De todos los apresados en Guadalajara unos 50 fueron canjeados un año más tarde, entre ellos el mayor Luciano (aquél que “charló hasta por los codos” cuando fue capturado por los republicanos. Del resto no he logrado datos de su final.

 En resumen

A modo de recordatorio hay que hacer constar:

  • La existencia de una sola bandera, la “Indomito” en la defensa del Palacio de Ibarra.
  • La ayuda estaba retrasada sobre el cruce de la carretera de Brihuega, Bandera “Falcó”, y en el flanco derecho la Bandera “Folgore” más preocupada por conectar con la 4ª División “Littorio”, en casa Titado, cerca ya de la carretera general de Zaragoza.
  • La “Indomito” luchó cerca de 14 horas en condiciones de neta inferioridad numérica y de apoyo de fuegos, con un comportamiento valeroso, tanto como lo fue el de los garibaldinos. No puede decirse que unos fueron más valientes que otros, no sería justo.
  • El responsable fue el mando italiano del CTV como sucedió a lo largo de esta campaña de Guadalajara. Los desplegó mal, los relevó peor, los dejó a la intemperie, sin intendencia adecuada, ya que llegaron a estar seis días sin comer caliente, con un frío que cortaba la respiración (los capotes se tenían de pie por el hielo, confesaba un soldado del CTV).
  • El comportamiento de la patrulla de rescate del CTV bien puede calificarse de heroico ya que solo así puede calificarse a quien de forma voluntaria decide ir al encuentro del enemigo en aquél avispero que era el bosque de Buitrago contra fuerzas que superaban en diez a uno a los sitiados.
  • La propaganda de izquierdas vuelve a magnificar el suceso hablando de un fabuloso botín, de cientos de prisioneros y bajas al enemigo, pero sí es cierto que por primera vez se había logrado vencer con espíritu y sacrificio a una fuerza extranjera, que habían ocupado posiciones y poblaciones (Trijueque había sido recuperado por Líster el día 11 de marzo, sobre la misma carretera general; Brihuega lo haría el día 18) y que el enemigo se sentía en franca retirada ante el avance republicano.
Imagen Zona actual donde se ubicaba el Palacio de Ibarra

Imagen Zona actual donde se ubicaba el Palacio de Ibarra

Posteriormente, las opiniones acerca de lo que aconteció en el Palacio de Ibarra han diferido mucho según el bando al que perteneciese el interlocutor, y así tendríamos al mismísimo Mario Roatta “Mancini”, jefe máximo de todas las fuerzas del CTV, que en memoria dirigida al propio Franco, le hace ver que el caserón fue tomado debido a una estratagema de los republicanos consistente en que los italianos  internacionales garibaldinos se hicieron pasar por tropas fascistas propias que venían a ayudar a los sitiados de tal forma que engañaron a los compatriotas del CTV encerrados, y así pudieron entrar y tomar el viejo caserón.

Según Enrique Líster, Jefe de la 11ª División republicana dentro del IV Cuerpo de Ejército, la toma del P. de Ibarra se logró por la acción combinada de los Batallones Garibaldi (italiano) y André Marty (franco-belga) de la XII Brigada Internacional.

Voy a concluir este artículo con un párrafo que he encontrado en los datos que aporta Alcofar, que me ha parecido un buen colofón final a lo descrito. Se trata del comentario de un ex-combatiente, el antiguo teniente Lodoli, luego presidente de esos antiguos combatientes,  que publicó en la revista italiana “Sécolo d’Italia”, y dice así:

“La niebla se levanta. Ha cesado de nevar. Los cañones están mudos desde hace 43 años. No veo soldados cansados y llenos de barro junto a nosotros, no hay aviones en el cielo, no se siente el graznido de las ametralladoras, ni el estruendo de hierros de los carros de combates, ni la gritería del contraataque. Sólo hay silencio…

Sabemos que la historia ha pasado por estos lugares, que está aquí y que aquí permanecerá hasta la consumación de los siglos. Me inclino para sacar de debajo de la nieve un pedazo de tierra roja. Parece empapada de sangre…está empapada de sangre.”

Bibliografía

Serviría para tener una idea general de este suceso del Palacio de Ibarra toda la documentación que se cita en el artículo sobre la Batalla de Guadalajara en este mismo Blog.

Pero quiero destacar y cito en este apartado, como magnífico trabajo y base de este documento, el artículo de José Luis Alcofar Nassaes en la Revista Historia y Vida. Mayo de 1981, número 158, con 11 páginas dedicadas al estudio, de la 30 a la 40. Por poner un simple ejemplo, García Voltá dedica las páginas 96 y 97 de su libro “la batalla de Guadalajara. Ed Bruguera.1975”, que además son bien pequeñas en tamaño, y buena parte son citas de personajes como el historiador Manuel Aznar o el mismo Enrique Líster.

En realidad Alcofar Nassaes es el pseudónimo de José Luis Infiesta Pérez (1921-2006). Un médico metido a investigador histórico en sus ratos libres. Autor de diversos libros y artículos, destacan “Los asesores soviéticos en la guerra civil española” y “Spansky: los extranjeros que lucharon en la guerra civil”.

 

Nota.- Los autores del presente Blog se personaron en la zona donde estuvo ubicado el Palacio de Ibarra,

Caseta peón caminero en el cruce de la carretera Torija-Brihuega-Fuentes y que sirvió de cuartel general republicano

Caseta peón caminero en el cruce de la carretera Torija-Brihuega-Fuentes y que sirvió de cuartel general republicano

en una ruta de exploración por los espacios de la batalla de Guadalajara, el 27 de diciembre de 2014. La zona ya no es tan boscosa como nos describen los testimonios de aquellos hechos y en su lugar se levanta una construcción de planta baja con dos pequeños torreones de una planta, a modo de granja, que es la que se muestra en la última fotografía. En la actualidad es una finca privada donde unos enormes perros no nos permitieron ni salir del coche, y después de un cordial diálogo (al principio no lo fue tanto por la desconfianza del propietario y el hecho de verme tirando una fotografía, que es la expuesta en el articulo) y una vez identificados y aclarado el por qué nos encontrábamos allí, charlamos sobre el lugar y los hechos. Nos indicó que año tras año se personaban ex-combatientes a recordar los momentos vividos, aunque últimamente ya se notaba cómo había decrecido notablemente el número de visitantes, y es que los años no perdonan y pasan inexorables, por lo que habrán ido desapareciendo y serán ya bien pocos los que queden vivos aún.

También visitamos la ubicación del Palacio de D. Luis, pegado a la carretera Torija-Brihuega, donde el recibimiento fue más cordial, pero tampoco tuvimos ocasión de encontrar algún vestigio. El aspecto era igualmente de una simple granja agrícola.

Aquella jornada regresamos con la enorme satisfacción de haber estado presencialmente en los lugares históricos donde se produjeron aquellos acontecimientos de marzo de 1937. También visitamos Torija, Brihuega y Trijueque, con su ermita de la Soledad.

Fin parte II y final

Mapa de la Batalla de Guadalajara. El Palacio de Ibarra está señalado con el punto de color rojo

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